El 23 de agosto, La Boca celebró 156 años. Su historia, su identidad y su desarrollo están profundamente ligados al Riachuelo, el curso de agua alrededor del cual creció uno de los barrios más icónicos de Buenos Aires.
¿Por qué se llama «La Boca» y por qué se celebra el 23 de agosto?
Aunque la historia de La Boca comenzó mucho antes, la fecha recuerda la creación del Juzgado de Paz de La Boca del Riachuelo, ocurrida el 23 de agosto de 1870. En 2002, esta jornada fue instituida oficialmente como el Día del Barrio de La Boca.
Y hay otro dato que cuenta mucho sobre su identidad: La Boca debe su nombre al agua. Está ubicada en la desembocadura —la “boca”— del Riachuelo, un paisaje que desde sus orígenes marcó la vida y la historia del barrio.



Un barrio construido alrededor del puerto
A mediados del siglo XIX, el movimiento de embarcaciones y la actividad portuaria comenzaron a transformar la zona. La Boca se convirtió en un barrio de trabajadores, marineros y numerosos inmigrantes, especialmente genoveses, que encontraron ahí oportunidades laborales y construyeron una identidad propia.
Los conventillos, las cantinas, el tango, el fútbol y el arte fueron dando forma a su carácter. Años más tarde, figuras como Benito Quinquela Martín convertirían sus paisajes portuarios, sus barcos y sus trabajadores en algunas de las imágenes más representativas del barrio.
El Riachuelo como parte de su identidad
La Boca no puede pensarse sin el Riachuelo. El río fue su vía de comunicación, su fuente de trabajo y el escenario en el que se desarrolló gran parte de su vida cotidiana.
Hoy también representa uno de sus mayores desafíos ambientales. Los residuos flotantes y semisumergidos afectan la circulación, la oxigenación y la calidad del agua, además de alterar el paisaje y desplazarse hacia otros sectores de la cuenca.
Por eso, su recuperación requiere trabajo sostenido que combine limpieza, mantenimiento, control de residuos y soluciones adaptadas a las características del entorno.
Nuestro trabajo en el Riachuelo
Desde 2021, en COESA desarrollamos un servicio continuo de saneamiento en la Cuenca Matanza–Riachuelo, enfocado en la contención y recolección de residuos sólidos flotantes.
Para hacerlo, instalamos barreras en puntos estratégicos del río, donde los residuos quedan retenidos hasta ser retirados por nuestras embarcaciones. Este trabajo diario evita que toneladas de plásticos, botellas y bolsas sigan avanzando hacia el Río de la Plata y, posteriormente, al mar.
La mejora sostenida también permitió recuperar la navegabilidad del curso de agua después de 15 años y volver a observar vida acuática en sectores donde antes no se registraba.
A 156 años de su nacimiento oficial, celebrar La Boca también es reconocer el curso de agua que hizo posible su historia y renovar el compromiso con su cuidado.
Conocé más sobre nuestro trabajo en el Río Matanza–Riachuelo.
Pero el trabajo no termina cuando los residuos salen del agua. ¿Cómo se clasifican y qué sucede después de su extracción? Te lo contamos en esta nota.

